La Organización Mundial de la Salud, OMS, recomienda la lactancia materna en exclusiva durante los seis primeros meses de vida del bebé y alargarla junto con la alimentación complementaria al menos hasta los dos años. Lo cierto es que la mayoría de las madres llegan al momento del parto con la intención de, en la medida de lo posible, cumplir con esta recomendación. Pero en más ocasiones de las que nos gustaría la realidad no es tan idílica y las madres se enfrentan a diferentes problemas que impiden que se establezca de manera correcta la lactancia materna, uno de ellos son las grietas en el pecho. Te contamos cómo tienen una solución más sencilla de lo que habías imaginado.

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Los muchos beneficios de lactancia materna

Decíamos al principio que la OMS recomienda la lactancia materna al menos los dos primeros años de vida de nuestro hijo. De hecho, afirman que, si se comenzara a amantar al bebé en la primera hora de vida y se mantuviera durante esos dos años, anualmente se salvarían unas 800.000 vidas.

Esto es así por los muchos beneficios que tiene para el bebé, pero también para la madre. Aquí tienes los principales:

  • Tiene todos los nutrientes que el bebé necesita para su crecimiento tanto físico como intelectual.
  • Ayuda a que el sistema inmunológico del pequeño se encuentre en perfectas condiciones para evitar las infecciones, las diarreas o los vómitos, así como otras muchas enfermedades.
  • Desde un punto de vista meramente práctico no podemos olvidar que la leche materna es gratis, va siempre con la madre por lo que la alimentación está garantizada en todo momento y no necesita ser calentada.
  • A la madre le ayuda a recuperarse del peso ganado en el embarazo, se calcula que la lactancia hace que se quemen unas 500 calorías diarias. Además, contribuye a que se pierda la grasa que se ha acumulado en la cintura y las caderas. Siempre y cuando se lleve una dieta sana y equilibrada.
  • Parece que protege a la mujer ante ciertas enfermedades, como algunos tipos de cáncer.
  • Útero. La succión del bebé hace que el útero se contraiga, lo que conlleva que recupere antes su tamaño previo al embarazo.
  • Vínculo. Ayuda a establecer mejor el vínculo entre madre e hijo.
  • Depresión postparto. Disminuye el riesgo de sufrir depresión postparto.

Las grietas en el pecho un problema demasiado frecuente

Si te han salido grietas en el pecho debes saber que no eres ni mucho menos un caso único. Es un problema muy habitual al que se enfrentan muchas mamás, principalmente las primerizas.

Pero el que sea común no le resta ni un ápice de gravedad al asunto, porque también están detrás del fracaso a la hora de establecer una correcta lactancia materna. Las grietas resultan tan dolorosas, que de no ponerles remedio con rapidez impedirán que la madre pueda seguir alimentando a su hijo de esta forma.

Por qué aparecen las grietas en el pecho

Detrás de las grietas puede haber diversos motivos, estos son los más habituales:

  • Un mal comienzo. Una de las causas más frecuentes es una mala succión del bebé debido a un aprendizaje incorrecto. Esto suele suceder cuando se le da al pequeño chupete o biberón durante su primer mes de vida, algo que en el primer caso no se recomienda y en el segundo solo si es imprescindible. Provoca que el niño coja la costumbre de colocar la lengua de una manera diferente a la que se precisa para lactar. Además, abrirá menos la boca, todo ello provoca las temidas grietas en el pecho.
  • Mala postura. Si no colocamos el pezón en la boca del bebé de la forma correcta la succión no será buena y aparecerán las grietas. También es fundamental que retires el pecho de la boca de tu hijo introduciendo un dedo en la comisura de sus labios para que entre aire y así puedas quitar el pecho de forma suave.
  • Otro motivo puede ser que tu hijo tenga frenillo en la lengua.
  • Exceso de higiene. Otro problema puede ser que la madre lave demasiado la zona o que se administre cremas. No es necesario lavar el pecho antes de cada toma, con que te duches todos los días es suficiente para que la zona esté limpia. Si lo deseas puedes limpiar con un poco de tu leche el pezón justo antes de que coma tu hijo.

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Nursicare la mejor ayuda para luchar contra las grietas en el pecho

Nursicare es un disco que se coloca entre el pecho y el sujetador. Por un lado, ayuda a absorber las fugas de leche, tan habituales en la lactancia, pero lo más importante es que cura las grietas en el pecho.

Nursicare lleva una serie de componentes que son activados mediante la humedad de las grietas. Estas sustancias contribuyen a que la herida se cure en un tiempo menor que si se utilizan otros métodos.

Asimismo, influye en los nervios nociceptivos lo que ayuda a disminuir el dolor. Es capaz de repeler la parte acuosa de la grieta para actuar directamente en su lecho, para una curación más eficaz.

Conseguirás reducir el edema y la inflamación de la zona. Mientras está en contacto con la herida mantiene la humedad que necesita y la limpia todo el tiempo. Otro punto importante es que ayuda a evitar que se infecte la grieta, algo que sucede con demasiada frecuencia.

Utilizar Nursicare es sumamente sencillo:

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  • Pon la almohadilla entre el pecho y el sujetador.
  • Cuando vayas a dar de mamar, retira el disco y deja hacia arriba la parte que está en contacto con el pecho.
  • Antes de amamantar al bebé limpia el pecho con agua o con tu leche.
  • Una vez que termines, coloca de nuevo la almohadilla en su sitio, ya que es reutilizable.

A diferencia de las cremas, Nursicare no mantiene tu pecho con una humedad excesiva, no se queda pegado en la herida y no tienes que limpiar en profundidad la zona antes de alimentar a tu hijo.

Con la práctica conseguirás que pronto tu técnica de lactancia sea la adecuada para que no sigan apareciendo las grietas en el pecho. Pero mientras tanto, utiliza Nursicare para que este problema no impida que tu hijo tenga la mejor alimentación del mundo, la que tú ya le estás dando.

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