A estas alturas muy pocos dudan que la leche materna sea la mejor alimentación para un bebé. Son numerosos los estudios que avalan esta idea, y nos hablan de beneficios a nivel físico, mental y emocional para el bebé… y para la madre. Hoy te contamos un nuevo estudio relacionado con este tema, que nos muestra cómo ciertos factores pueden afectar al desarrollo de la microbiota intestinal del bebé.

El desarrollo de la microbiota intestinal del bebé

Este nuevo estudio publicado por la revista Frontiers in Pediatrics revela que ciertas actuaciones pueden alterar el desarrollo de la microbiota intestinal, como un nacimiento por cesárea, el uso de antibióticos o la leche de fórmula.

Debemos tener en cuenta que durante su primer año, el bebé desarrolla su microbiota intestinal, que son los más de mil tipos de bacterias distintas que se alojan en su intestino. Dichas bacterias son claves para digerir los alimentos, pero también para preparar su sistema inmunológico.

Debemos tener en cuenta que es el ambiente en el que se cría un bebé es el factor más determinante para determinar las bacterias que estarán presentes en sus intestinos. Por eso se ha llegado a esa conclusión.

 

Eso sí, por ahora los investigadores tratan de determinar qué pueden significar estos cambios en lo que sería la “vida normal” de un bebé, cesárea, leche de fórmula y antibióticos, y qué efecto tiene a largo plazo estos cambios en la microbiota intestinal del bebé.

Un trabajo de la Universidad de Alberta

Al frente del trabajo que estamos comentando se encuentra Anita Kozyrskyj, quien es investigadora de la Universidad de Alberta, Canadá. Qué comenta lo siguiente al respecto:

Encontramos que, en comparación con los nacidos por parto vaginal y los lactantes amamantados, los bebés alimentados con fórmula o nacidos por cesárea tenían diferentes trayectorias de colonización bacteriana en la infancia tardía, lo que podría tener implicaciones para su salud futura.

Para el análisis este grupo de investigadores utilizaron un método llamado ‘Significance Analysis of Microarrays’ con el fin de medir los cambios que se producían en las bacterias de 166 bebés a lo largo de su primer año. Siendo uno de los primeros equipos que logran desarrollar un trabajo así.

Una de sus conclusiones es que en comparación con la progresión normal de las bacterias dentro de la infancia, aquellos niños que nacieron por cesárea o que tomaron leche de fórmula en lugar de pecho, tenían trayectorias alteradas en los grupos de bacterias que influyen en las alergias y en incrementos rápidos de peso.

Aunque este estudio nos aporte datos muy interesantes, los propios investigadores reconocen que necesitan ampliar los análisis. Pretenden entender a plenitud qué consecuencias tienen los cambios no solo en la salud futura del bebé, también en el desarrollo de alergias alimentarias, un problema tan serio y que sufren tantos niños hoy en día.

La autora concluye con estas palabras:

«Esperamos que esta investigación ayude a los médicos y a los padres a entender que la cesárea aumenta la posibilidad de tratamiento con antibióticos o la alimentación con leche fórmula de los recién nacidos, lo que puede afectar el desarrollo de la microbiota intestinal en la infancia tardía.»

Sin duda un motivo más para apostar siempre, que se pueda, por la lactancia materna.