Cuando llega un bebé a nuestras vidas, sobre todo si es el primero, tenemos muchas dudas, una de ellas es el tema de la alimentación. Hasta hace no demasiados años existía la costumbre de dar de comer al bebé cada cierto tiempo, habitualmente cada tres horas. El tiempo que transcurría entre tomas se calmaba al pequeño de otras maneras. Pero en los últimos años se ha visto que lo mejor es tener en cuenta sus necesidades. Es lo que se conoce como lactancia a demanda.  Es cierto que es todo un reto, pero no lo es menos que si ponemos en práctica lo que veremos a continuación, podemos salir victoriosos de él.

¿Qué es la lactancia materna a demanda?

La lactancia a demanda consiste en ofrecer el pecho al bebé cada vez que lo pida y durante el tiempo que desee. Esto significa que no debemos soltar al bebé, si no esperar a que él lo haga de manera espontánea.

La principal ventaja que ofrece este sistema es que la producción de leche se adecua a las necesidades del pequeño. Además, nos aseguramos de que el bebé tome tanto la leche que se produce primero, como la última. De esta forma recibe todos los nutrientes que necesita. También debemos destacar que el vaciado del pecho contribuye a que no se produzcan obstrucciones o incluso una mastitis.

No podemos pasar por alto que el pecho a demanda cubre las necesidades físicas y las emocionales del bebé. Mamar  consuela al bebé, le ayuda a relajarse y es clave para establecer una correcta relación de apego entre madre e hijo.

Dificultades de la lactancia a demanda

Además de otras dificultades relacionadas con el establecimiento de la lactancia materna, el que sea a demanda conlleva una serie de sacrificios, sobre todo las primeras semanas o incluso los primeros meses.

Al principio el bebé come constantemente, de hecho nos parece que no hacemos otra cosa que amamantar a nuestro hijo. Una toma se junta con la siguiente y esto hace que nos podamos sentir no solo cansadas, sino en algún momento también agobiadas.

Cuando todavía no nos hemos recuperado por completo del parto, nos enfrentamos a altibajos emocionales, provocados por el cambio hormonal que estamos viviendo, a nuevas responsabilidades y a un niño que come todo el tiempo. Hábitos elementales, como el descanso, la alimentación o hasta la higiene se convierten en auténticos desafíos.

evitar gritas de lactanciaAdemás, hasta que la lactancia esté bien establecida, es habitual la aparición de grietas. Debemos tener cuidado con este asunto. Te recomendamos el uso de los discos de lactancia de Nursicare, que no solo contiene las fugas de leche, sino que ayudan a cicatrizar las grietas y reduce la inflamación y el dolor.

Por otro lado, no todas las mujeres se sienten cómodas amamantando a sus bebés en lugares públicos, por lo que en ocasiones evitan salir de casa. Algo que es totalmente negativo y que resulta perjudicial para madre e hijo. En la actualidad contamos con salas de lactancia en muchos lugares. Por supuesto, su uso es opcional. Con el tiempo adquiriremos más destreza y seremos capaces de dar el pecho en lugares públicos, sin que se vea nada que nos haga sentir incomodas.

Lactancia a demanda, consejos de la Liga de la Leche

Vamos a conocer estos interesantes consejos que nos ofrece la Liga de la Leche, bajo el nombre de Las Diez Claves de la Lactancia Materna. Tomemos buena nota de todos ellos:

  1. Amamanta pronto, cuanto antes, mejor. La mayoría de los bebés están dispuestos a mamar durante la primera hora después del parto, cuando el instinto de succión es muy intenso. Amamantar precozmente facilita la correcta colocación al pecho.
  2. Ofrece el pecho a menudo día y noche. Hazte a la idea de que pasarás mucho tiempo amamantando a tu bebé durante estas primeras semanas. Un recién nacido normalmente mama entre 8 y 12 veces en 24 horas. No mires el reloj y dale el pecho cada vez que busque o llore, sin esperar a que “le toque”. Así establecerás un buen suministro de leche.
  3. Asegúrate de que el bebé succiona eficazmente y en la postura correcta.
  4. Permite que el bebé mame del primer pecho todo lo que desee, hasta que lo suelte. Después ofrécele el otro. Unas veces lo querrá, otras no. Así el bebé tomará la leche que se produce al final de la toma, rica en grasa y calorías, y se sentirá satisfecho.
  5. Cuanto más mama el bebé, más leche produce la madre. Es importante respetar el equilibrio natural y dejar que el bebé marque las pautas, mamando a demanda. No es necesario sentir el pecho lleno; la leche se produce principalmente durante la toma gracias a la succión del bebé.
  6. Evita los biberones “de ayuda” y de suero glucosado. La leche artificial y el suero llenan al bebé y minan su interés por mamar, entonces el bebé succiona menos y la madre produce menos leche.
  7. Evita el chupete, al menos durante las primeras semanas, hasta que la lactancia esté bien establecida. Un recién nacido ha de aprender bien cómo mamar del pecho, y tetinas artificiales como el biberón o el chupete pueden dificultar este aprendizaje.
  8. Recuerda que un bebé también mama por razones diferentes al hambre, como por necesidad de succión o de consuelo. Ofrecerle el pecho es la forma más rápida de calmar a tu bebé.
  9. Cuídate. Necesitas encontrar momentos de descanso y centrar tu atención más en el bebé que en otras tareas. Solicita ayuda de los tuyos.
  10. Busca apoyo. Tu grupo local de La Liga de la Leche tiene la información y el apoyo que toda madre lactante necesita.

La lactancia materna a demanda no es un camino fácil, sobre todo al principio. Pero poniendo en práctica todo lo que hemos visto en este artículo, sabiendo que la situación será más tranquila a medida que pasen las semanas y sobre todo teniendo el convencimiento de que es la mejor alimentación que podemos dar a nuestro bebé, sin duda podremos disfrutar de dar el pecho a nuestro hijo.

 

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